
¿Por qué aprender otro idioma desde la preparatoria?
septiembre 24, 2026Cada 25 de mes, el color naranja se convierte en un símbolo que nos invita a detenernos, reflexionar y hablar sobre un tema que requiere la participación de toda la sociedad: la prevención de la violencia contra las mujeres y las niñas.
El Día Naranja forma parte de la iniciativa internacional ÚNETE para poner fin a la violencia contra las mujeres, impulsada por ONU Mujeres. La fecha busca mantener visible durante todo el año la importancia de prevenir y eliminar todas las formas de violencia contra mujeres y niñas.
Pero hablar del Día Naranja no significa únicamente utilizar un color.
Significa preguntarnos qué podemos hacer, desde nuestros espacios cotidianos, para construir relaciones basadas en el respeto, la igualdad, la empatía y la dignidad.
Y la escuela tiene un papel fundamental en esta tarea.
¿Qué es el Día Naranja?
El Día Naranja se conmemora el día 25 de cada mes como una jornada para generar conciencia y promover acciones encaminadas a prevenir y eliminar la violencia contra las mujeres y las niñas.
El color naranja fue elegido como un símbolo de un futuro más brillante y libre de violencia.
La iniciativa busca que la prevención no se limite a una fecha específica, sino que forme parte de una conversación permanente.
Porque prevenir la violencia requiere información, educación, participación y compromiso.
¿Por qué es importante hablar de violencia desde la preparatoria?
La adolescencia es una etapa en la que los jóvenes comienzan a construir relaciones de amistad, compañerismo y pareja, al mismo tiempo que desarrollan una mayor autonomía.
Por eso, hablar de respeto, igualdad y prevención de la violencia durante la preparatoria puede contribuir a que los estudiantes reconozcan la importancia de establecer relaciones saludables.
Educar para la prevención significa proporcionar herramientas para identificar comportamientos que no deben normalizarse.
Por ejemplo:
- Insultos o humillaciones.
- Amenazas.
- Control sobre las amistades.
- Control sobre la forma de vestir.
- Revisar el teléfono o las redes sociales sin consentimiento.
- Difundir fotografías o información personal sin autorización.
- Celos utilizados como forma de control.
- Acoso.
- Agresiones físicas.
- Cualquier comportamiento que atente contra la dignidad o integridad de otra persona.
Hablar de estos temas permite que los jóvenes comprendan que el respeto no es negociable.
El respeto también se aprende
La educación no ocurre únicamente cuando un estudiante aprende matemáticas, ciencias o idiomas.
También ocurre cuando aprende a escuchar, dialogar, respetar límites y reconocer la dignidad de las personas que lo rodean.
En este sentido, la educación para la prevención de la violencia comienza con acciones cotidianas.
Aprender a decir:
«No estoy de acuerdo.»
«Ese comentario me incomoda.»
«Necesito que respetes mi decisión.»
Y también aprender a escuchar cuando otra persona expresa esos límites.
Construir una convivencia sana requiere que todas las personas comprendamos que nuestros actos tienen consecuencias sobre quienes nos rodean.
La violencia también puede presentarse en entornos digitales
Las relaciones de los adolescentes actualmente también se desarrollan en redes sociales y plataformas digitales.
Por eso, hablar de prevención implica considerar también el entorno digital.
Compartir una fotografía de otra persona sin su consentimiento, difundir conversaciones privadas, enviar mensajes intimidatorios, crear perfiles falsos para molestar o utilizar las redes sociales para humillar son comportamientos que pueden causar daño.
La tecnología puede ser una herramienta extraordinaria para aprender, comunicarnos y crear.
Pero utilizarla responsablemente también significa respetar la privacidad, la dignidad y los límites de los demás.
Educar también significa saber pedir ayuda
Uno de los mensajes más importantes de la prevención es que ninguna persona debe enfrentar una situación de violencia en silencio.
Cuando un adolescente vive o presencia una situación que le genera preocupación, miedo o incomodidad, es importante que pueda acercarse a un adulto de confianza y buscar orientación.
Puede ser:
- Un padre o madre.
- Un familiar.
- Un docente.
- Un orientador.
- Un profesional de la psicología.
- Una autoridad escolar.
Pedir ayuda no es una señal de debilidad.
Buscar apoyo es una forma de protegerse y cuidar a otras personas.
¿Qué podemos hacer como comunidad educativa?
La prevención de la violencia no depende de una sola persona.
Estudiantes, docentes, familias y autoridades educativas pueden contribuir a generar ambientes donde prevalezcan el respeto y la convivencia.
Algunas acciones pueden parecer pequeñas, pero tienen un gran valor:
Escuchar
Tomar en serio cuando alguien expresa que está viviendo una situación que le preocupa.
Respetar
Reconocer los límites, decisiones y dignidad de otras personas.
No normalizar
Evitar justificar insultos, humillaciones, control o agresiones como «bromas» o comportamientos normales.
Informarnos
Conocer los diferentes tipos de violencia y saber dónde buscar orientación.
Acompañar
No dejar sola a una persona que necesita ayuda.
Denunciar o informar por los canales correspondientes
Cuando exista una situación de violencia, es importante recurrir a las personas e instituciones responsables de brindar atención.
El Día Naranja y la formación integral
Una educación integral no solamente busca preparar a los jóvenes para ingresar a la universidad.
También busca formar personas capaces de convivir, tomar decisiones responsables y participar positivamente en su comunidad.
En la Prepa ICABZE, consideramos que hablar sobre estos temas forma parte de la educación que necesitan nuestros estudiantes para enfrentar los desafíos del presente y del futuro.
La escuela es un espacio donde se construyen conocimientos, pero también relaciones, valores y experiencias que pueden acompañar a los jóvenes durante toda su vida.
Por eso, promover el respeto, la igualdad, la empatía y la prevención de la violencia también es educar.
Más que portar un color, es asumir un compromiso
El naranja puede ayudarnos a hacer visible un mensaje, pero el verdadero significado del Día Naranja está en las acciones que realizamos todos los días.
No basta con vestir de naranja el día 25.
Necesitamos construir relaciones donde exista respeto durante todo el año.
Necesitamos escuchar.
Necesitamos cuestionar comportamientos que pueden causar daño.
Necesitamos enseñar a nuestros jóvenes que nadie tiene derecho a ejercer violencia sobre otra persona.
Y necesitamos recordar que la prevención comienza muchas veces con una conversación.
Construir el futuro también significa construir mejores relaciones
Cuando hablamos del futuro de nuestros estudiantes, pensamos en su universidad, su carrera profesional, sus proyectos y sus metas.
Pero también debemos pensar en la sociedad que ellos ayudarán a construir.
Una sociedad donde las diferencias puedan convivir con respeto.
Donde las relaciones se construyan sin violencia.
Donde pedir ayuda sea posible.
Donde la igualdad sea parte de la vida cotidiana.
Por eso, el Día Naranja representa una oportunidad para mirar más allá del color y preguntarnos qué podemos hacer desde nuestra comunidad educativa.
En Prepa ICABZE, creemos que formar para el futuro también significa formar personas conscientes de su entorno, capaces de respetar a los demás y comprometidas con la construcción de espacios más seguros y humanos.
Porque la educación también transforma la manera en que nos relacionamos con los demás.
Prepa ICABZE
Más que una incorporada a la BUAP, visión a futuro.





